El arzobispo Gabriele Caccia, nuncio apostólico en los EE.UU. y observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), publicó un comunicado en el que instó a erradicar en su totalidad la gestación subrogada (también conocida como “vientres de alquiler”, práctica que la doctrina católica califica como incompatible con el “respeto por la dignidad y los derechos de mujeres y niños”.
En él, Mons. Caccia lamenta que muchas de las mujeres que alquilan sus vientres lo hacen orilladas por la necesidad económica y plantea la pregunta de si la industria de la maternidad subrogada podría subsistir si la pobreza fuera erradicada.
El comunicado también menciona que esta práctica conlleva la cosificación de los niños y que es contraria a las exigencias de una sociedad justa, especialmente para con los más pequeños. El arzobispo cierra el documento citando a León XIV: “Al transformar la gestación en un servicio negociable, la gestación subrogada viola la dignidad tanto del niño, reducido a un ‘producto’, como de la madre, explotando su cuerpo y el proceso procreativo, y distorsionando la vocación relacional original de la familia”.
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