El 26 de julio, la Conferencia de Obispos Católicos de Florida publicó una carta pastoral en la que externó su preocupación sobre el creciente número de ejecuciones en el estado. Tan solo en 2025, Florida ejecutó a 19 condenados a la pena de muerte mediante inyección letal; uno de ellos era un hombre de 80 años que había sido declarado culpable por el asesinato de dos personas en 1987.
En la carta, los obispos advirtieron sobre la proliferación de esta práctica: “Además de la alarmante tasa de ejecuciones en Florida, nuestra legislatura estatal ha aprobado leyes en los últimos años para ampliar el uso de la pena de muerte. Estas incluyen la derogación del requisito de unanimidad del jurado en la sentencia de pena de muerte —lo que reduce el umbral a solo ocho de doce votos, el más bajo de cualquier estado— y la ampliación de la clasificación de delitos y de la categoría de ofensores para los cuales se puede imponer la pena de muerte”.
Los obispos apelaron a la conciencia de los ciudadanos de Florida e hicieron hincapié en las enseñanzas de la Iglesia católica sobre la pena capital, que recomiendan dar preferencia a aquellos mecanismos de castigo que no impliquen la muerte del reo.
La carta está disponible en español aquí.

