Recientemente, el gobierno federal ha anunciado un plan para duplicar la capacidad de los centros de detención de inmigrantes, el cual será implementado a lo largo del año y tendrá un costo superior a los 38,000 millones de dólares. Para ello, se habilitarán ocho “megacentros”, cada uno de los cuales podrá albergar entre 7,000 y 10,000 personas. El incremento presupuestario en materia migratoria representa casi cincuenta veces el presupuesto anual de todo el sistema judicial en materia de inmigración y cerca de cinco veces el monto destinado en 2026 al sistema federal de prisiones.
En respuesta a esta medida, Mons. Brendan Cahill, presidente del comité de inmigración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), instó al gobierno a optar por políticas más compasivas: “La idea de detener a miles de familias en almacenes gigantescos debería incomodar la conciencia de cada estadounidense. Sea cual sea su estatus migratorio, se trata de seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios, y este es un punto de inflexión moral para nuestro país. Suplicamos a la administración (federal) y al congreso que adopten un modelo de gestión migratoria que verdaderamente respete la dignidad humana, la santidad de las familias y la libertad religiosa”.
La declaración completa se encuentra disponible aquí, en la página web de la USCCB.

