En el mes de julio, la Iglesia celebra las festividades de varios matrimonios cuyas vidas son modelo de santidad para las esposas y los esposos católicos. Entre ellos, destacan los beatos polacos Józef y Wiktoria Ulma (7 de julio), mártires de la Segunda Guerra Mundial, los santos Aquila y Priscila (8 de julio), estrechos colaboradores del apóstol Pablo, los santos franceses Luis y Celia Martin (12 de julio), padres de Sta. Teresita del Niño Jesús, y, sobre todo, los santos Joaquín y Ana (26 de julio), venerados por la Iglesia como padres de la Santísima Virgen María y abuelos de Jesús.
Aunque san Joaquín y santa Ana no aparecen en los Evangelios canónicos, su historia ha sido preservado por la tradición de la Iglesia desde sus orígenes, destacando su mención en el Protoevangelio de Santiago, del siglo II. Según la tradición, eran unos esposos de edad avanzada que habían sufrido intensamente por no poder tener hijos, cuando Dios respondió a sus plegarias mediante la inmaculada concepción de María.
Hoy, los santos Joaquín y Ana son patronos de los abuelos, de las parejas casadas y de las familias. Su festividad es un recordatorio del papel indispensable de los padres y los abuelos en la transmisión de la fe a las futuras generaciones.
Para saber más sobre la vida de estas cuatro santas parejas de esposos, puede consultar un artículo en español de Aciprensa aquí.

