Mons. Thomas Paprocki, obispo de la diócesis de Springfield, Illinois, se ha unido a un asilo de ancianos luterano y a un grupo de médicos para demandar al estado por una nueva ley que permite el suicidio asistido en Illinois. La coalición argumenta que dicha ley exige a los médicos asistir a los pacientes para que puedan quitarse la vida, en clara contravención del juramento hipocrático y de sus creencias religiosas.
La asociación de juristas “Thomas More Society”, que representa a los demandantes, publicó un comunicado de prensa en el que resume sus preocupaciones: “La ley exige a los hospitales católicos, a los asilos de ancianos de organizaciones religiosas y a los médicos creyentes que promuevan los supuestos ‘beneficios’ del suicidio, que receten a sus pacientes fármacos para suicidarse y que mientan en los certificados de defunción para encubrirlo. Este esquema inmoral viola flagrantemente los derechos a la libertad religiosa y a la libertad de expresión, y estamos resueltos a ponerle un alto”.
El obispo Paprocki hizo hincapié en que la nueva ley es contraria a las enseñanzas de la Iglesia, porque “en el corazón del ministerio de salud de la Iglesia católica está la acción sanadora de Cristo, para acompañar a quienes sufren, consolar a los moribundos y reafirmar la dignidad de cada vida humana, que procede de Dios”.

